sábado, 15 de marzo de 2008

COSA Nº 2: LA VIEJA RADIO DE CASA

Cuando regresaba del colegio a casa, dejaba la mochila en mi habitación y bajaba a esperar a mi padre en el portal. Cuando asomaba por la esquina corría a darle un beso y subíamos juntos a comer. En la cocina estaba mi madre, que acababa de preparar la comida.
Allí, en una balda, estaba la radio, con su transformador, las ruletas y botones que nunca se tocaban (al menos yo no los tocaba, ni siquiera llegaba). Nombres de capitales de todo el mundo en su dial iluminado atravesado por una barrita roja, FM, AM, OM, ... siempre pensaba que con aquella radío podría escuchar emisoras de todo el mundo.
El transformador también era intrigante para mi, ¿para qué servía el selector?, el potenciometro oscilaba levemente cuando mi padre conectaba aquel artilugio, siempre insertando el enchufe. Yo me quedaba embobado mirando la radio...
¡Venga, vamos a comer! que se hace tarde

domingo, 2 de marzo de 2008

COSA Nº1: EL NIÑO DEL LIBRO

Siempre he pensado que este niño estaba en un laboratorio de la antigüa Unión Soviética. Mientras Luria estudiaba sus reacciones ante el estímulo ofrecido, uno de sus ayudantes le hacía una foto con su Leica.
Por supuesto el niño no entendía nada de lo que estaba pasando, posiblemente porque era mejor que no supiera el sentido del experimento para que no lo estropeara.
De vez en cuando miro esta foto que encontré en un libro de neurología, y nunca deja de impresionarme la expresión del niño y la situación en la que está: todos esos cables en la cabeza, el pájaro de porcelana, su ropa...