
He encontrado los mapas de España que utilizaba, cuando era niño, para aprender la geografía, los ríos y las provincias y regiones.
Tardes de frío. Mochilas pesadas. Pasamantañas que pican. Sacar punta al lapicero y marcar sobre una hoja la silueta de la peninsula para después reproducir ríos, cordilleras y divisiones políticas. Pero sobre todo, ratos perdidos mirando a través de los mapas para ver las cosas de colores.